© Discotica 2026
Odisea
Chile
2010
Odisea
Aquí el germen de una firma de autor inconfundible: artesanía pop avasalladora (“Cabros”), la figura de los Andes como ente que acecha y guarda memoria de dolores históricos (“Nuestra Casa de Violencia”), y una pluma filosa que apunta al corazón de la corrupción y la impunidad institucional (“Casa Latina”). Sus obsesiones por el funk afroamericano e íconos de la vida nocturna como Grace Jones están a flor de piel en “Una Nueva Vida”, donde bajos grooveros, cantos distorsionados de aves tropicales y dramáticos arreglos de violín plantean música disco para una sociedad distópica. Intrigado por el trance y trascendencia que sólo se alcanza en medio de una sudorosa pista de baile, “Batalla de Santiago” es una travesía de casi 10 minutos donde la cacofonía de sirenas y cláxones se mezcla con percusiones y bronces que evocan Motown pero que en conjunto producen un paranoico efecto de nocturnidad metropolitana. Y hasta en la onírica balada, “¿Los Gatitos Hermanos Se Reconocen Después de Años?”, olas de sintetizadores psicodélicos que fácilmente podrían ser confundidos por MGMT arrastran consigo melancolía de la nueva adultez, meditando sobre cómo el ritmo imparable de la ciudad inevitablemente nos separa de las personas que amamos.
Odisea captura a Álex Anwandter en el momento más astuto y juguetón de su carrera hasta la fecha; crítico sin recaer en cinismos, y experimental sin abandonar su sobrenatural habilidad para hacernos bailar y llorar.